La Receta de Siempre o Hecatombe (*)
Devaluación, eliminar los controles a los movimientos de capitales y las regulaciones al comercio y a los precios, baja de impuestos para los empresarios y reducción de derechos laborales: así de sencilla es la “solución” para la Argentina, como una vez más la publicita la prensa opositora a nombre de un “funcionario” de Estados Unidos, a cuyo gobierno no hay que molestar, además, con acuerdos con Rusia y China. La no aplicación de esta receta milagrosa llevará a la “hecatombe”, al “desastre” económico y político, al “colapso del Estado”, como tituló Clarín el martes 18. La fórmula expresada sin mayores eufemismos fue redactada en Washington, no podía fallar. Y salió en La Nación del domingo 23 firmada por Mathus Ruiz. Atribuida a un funcionario sin nombre del Departamento de Estado, es una repetición ordenada del pliego de condiciones para el acuerdo con el FMI. Aunque esa nota ofrece cierta excepcionalidad por la transparencia con la que propala el mandato, no hubo columnista de Clarín, Infobae y La Nación que faltara al deber de reivindicar alguna de estas condiciones, desde los redactores lustrosos, de primera línea, a los de segunda y hasta los de cuarta. Condiciones que abarcan el plan económico, la geopolítica internacional y con quién habla y a quién visita el Presidente. Desde ya que el relato opositor de los resultados de la visita del canciller Cafiero a su colega estadounidense se ajustó estrictamente a este diseño. Blinken reclamó un plan económico, fue la interpretación unánime tras la reunión del martes en Washington. De casualidad nomás, horas antes de ello Rodríguez Larreta había sido título principal por recitar esas mismas palabras. Es que los articulistas no pueden pretender ser los únicos en recibir ideas de la Embajada. Y si Blinken prometió apoyo, como dijo la Cancillería, “se lo cobró al contado” a Santiaguito, interpretó Pagni en La Nación, ya que la Argentina corrió a la OEA para promover una condena a Nicaragua por la presencia del iraní Rezai, acusado como autor intelectual del atentado a la AMIA. Esta línea destinada a presentar la acción diplomática como gesto de complacencia hacia Estados Unidos no se priva de buscar sangre en el FDT. El cometido lo cumplió Clarín en nota de Niebieskikwiat, dactilógrafa a tiempo completo de enojos y consejos de Tío Sam, quien dio por “desplazado” al embajador en la OEA, Carlos Raimundi, quien estaba en uso de licencia. Y aunque a Cafiero le fue mal con Blinken, según títulos y “análisis” coincidentes, adivine el lector quién está echando a perder el acuerdo con el FMI. Sí, “Ella”. Otro capítulo de la demonización que Clarín y La Nación pusieron en marcha el miércoles, llevando a una tipificación casi delictiva las críticas de la Vicepresidenta al FMI y a la deuda tomada por Macri. Morales Solá, Pagni, Liotti, un Wiñazki, Van der Kooy, otra vez Morales Solá, encabezaron el batallón. Suenan también como afinada sintonía las condenas a la próxima gira presidencial. Contra la presencia en China porque ese país compite con Estados Unidos en negocios en América Latina. Y contra la presencia en Rusia por la crisis referida a Ucrania. También hubo heroicos esfuerzos de transparencia en este tema: Letjman avisó en Infobae que si Rusia invade, Biden “no le perdonará” a Alberto Fernández haber pasado por Moscú. Como es ya rutinario, el despliegue editorial abre espacio a otras coincidencias, como censurar completamente las novedades acerca de las prácticas de inteligencia ilegal del gobierno de Macri y Vidal. También recibió la gracia del encubrimiento noticioso la abyecta ministra de Educación porteña, Acuña, con su nueva expresión de odio hacia los habitantes de las villas de la ciudad. Solo hubo alguna esporádica referencia a la “polémica”. En cambio, sí hubo espacio para condenar el proyecto de ley del senador Parrilli para reestablecer parcialmente el Fútbol Para Todos. También de manual. Lo hubo también para engrosar la galería del grotesco de este periodismo, con algunos hitos altisonantes, si bien no sorprendentes. El miércoles, Morales Solá denunció a Cristina Kirchner por “sus formas teatrales de silencio”. El sábado, Clarín se quejó de la libertad condicional concedida en Chile al mapuche Jones Huala, mediante una fantasmagórica figura: “tensión en la Patagonia”. Y Morales Solá, otra vez, el domingo, que en el intento de fortalecer el discurso contra la visita presidencial a Rusia recuperó la campaña contra la vacuna Sputnik. Quiso subirse a este podio Matías Moreno, de La Nación: describe a un Macri que quiere ser “ecuánime” en la interna opositora, que quiere la unidad, que quiere permitir que todos los precandidatos hagan lo suyo sin coartar a nadie. Quiere desempeñarse, en suma, como “el jefe de la familia PRO”. Qué lindo que la gente se quiera.
(*) Reseña de Hugo Muleiro
