Cantando milei orban

Milei y Orbán cantando juntos en el Consejo de la Paz ( foto: El Pais)

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, perdió su cargo por una aplastante derrota electoral. La ultraderecha mundial pierde a uno de sus referencias, que gobernó a su país durante 16 años.

Quien ganó la elección en Hungría, fue el lider opositor, Peter Magyar. El nuevo primer ministro viene del mismo partido de Orbán, Fidesz, pero se apartó con críticas al mandatario. Concurrió a elecciones representando al partido Tisza, con un perfil mas europeísta, que también incluyó denuncias de corrupción. Según el flamante primer ministro: “Un puñado de familias se ha apoderado de la mitad de su país”.

Tisza tuvo un 53,5% de los votos y obtuvo un 70% de los parlamentarios, el oficialismo solo consigió el 38% de los votos y se quedó con el 27% de los parlamentarios. Este resultado da a los ganadores una “mayoría especial” que les permitirá gobernar sin alianzas.

Después de 16 años de mandato, la caída de Orbán ha dejado muchas viudas, que van a lamentar su pérdida.

La lista empieza por Javier Milei, que vio siempre en Orbán, su compañero de ruta europeo. Pero también lo lloran Netanyahu que pierde un fiel aliado en la Unión Europea y hasta el mismísimo Donald Trump, que intentó hasta último momento revertir el resultado electoral. Cuando se agrega a Putin a la lista, todo parece convertirse en incomprensible, pero no lo es.

La cercanía con Milei se explica porque Orbán expresaba con mucha claridad un discurso neofascista, que culpaba a la inmigración de todos sus males y era un declarado enemigo de las llamadas “políticas de género”, y de los derechos humanos. A pesar de que se disputaban la referencia dentro de la ultraderecha mundial, mostraron su cercanía cantando juntos la canción “Burning Love”, en ocasión de su encuentro en el Consejo de la Paz, promovido por Trump.

Netanyahu no solo tenía coincidencias ideológicas y estratégicas con el líder hungaro. Se admiraban mutamente y, durante su mandato, Hungría utilizó su poder de veto en la Unión Europea, para bloquear declaraciones y sanciones contra el gobierno de Israel.

Donald Trump también vio en Orbán un aliado y un amigo que promovía en Europa sus mismas ideas de negacionismo climático, antinmigración y restricción de libertades democráticas. El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, pasó las dos semanas previas a las elecciones en Budapest asegurando, a quien quisiera escucharlo que, su país “esta listo para utilizar todo su poder económico para apoyar a la economía de Hungría”

La cercanía con Putin tiene que ver con la postura de Orbán en relación a la guerra de Ucrania. No se limitó a su decisión de restringir fondos para apoyar a Zelensky. Exageró amenazando que si perdía las elecciones, sus jóvenes serían reclutados por la fuerza para ser enviados al frente de batalla.

Por el lado de los ganadores resulta evidente que quien más festejó la derrota de Orbán fue la Unión Europea. En particular, el gobierno alemán que se saca de encima a un mandatario díscolo, que paralizó distintas iniciativas.

También ganan todos aquellos que se han opuesto a los gobiernos de ultraderecha entre los que se cuentan los de Argentina, El Salvador, Italia, Estados Unidos, Croacia, Eslovaquia y Finlandia.

Las palabras de Milei, en ocasión de su última visita a Budapest para apoyar a su amigo Orbán, parece no haber tenido mucho efecto en el electorado hungaro, pero conviene recordarlas: “Hungría es un país de una enorme historia una gran tradicion y, sobre todas las cosas, un país emblema de lo que es la lucha contra los colectivistas, ya sea en las versiones asesinas de los colectivistas o en las versiones de buenos modales globalistas, woks, socialistas o zurdos”.

(*) Publicado en Huellas del Sur

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