Estados Unidos empieza a bloquear el estrecho de Ormuz y se vuelve a disparar el precio del petróleo
Continuando con el clima de alta tensión el vicepresidente estadounidense, Vance, se retiró en la noche del sábado de las negociaciones con Irán. Trump amenazó con bloquear desde este lunes el estrecho de Ormuz y se volvieron a disparar los precios del petróleo. Irán advirtió que si sus puertos son amenazados no habrá seguridad para nadie. Al mismo tiempo, Israel destruye poblados enteros en el sur del Líbano, dinamitando las casas de la población y sigue aumentando el número de muertos.
Distintos medios alrededor del mundo publicaron este lunes notas de análisis, opinión o editoriales sobre el anuncio de Trump de bloquear el estrecho de Ormuz tras el fracaso de las negociaciones en Pakistan. Publicamos a continuación un resumen de algunos de ellos.
El artículo de Asia Times publicado con el título «La guerra de Irán como una jaula de la que Trump no puede escapar» señala que de todas las opciones que tiene Trump, la menos mala es negociar. En el artículo detalla como opciones 1) Bloqueo Naval y Máxima Presión: Estrategia maximalista ya anunciada que, según el autor, ha demostrado maximizar el sufrimiento y minimizar los resultados estratégicos, además de fortalecer al régimen iraní. 2) Escalada Militar y Cambio de Régimen: El objetivo fracasó; el régimen iraní no colapsó, sino que ha tomado represalias (Hezbolá, hutíes). Una escalada, como una operación terrestre para reabrir el estrecho por la fuerza, sería un «error de cálculo estratégico trascendental». 3) Salida Negociada con Realismo: Las negociaciones fracasaron por las exigencias de «capitulación total» de la administración Trump (fin del enriquecimiento, desmantelamiento, etc.), lo cual no es una postura de negociación con un adversario no derrotado.
Conclusión: La opción menos mala es un acuerdo negociado que no implique la capitulación total de Irán, permita a ambas partes declarar cierta victoria y restablezca las rutas marítimas mundiales antes de que el daño económico sea irreversible. Exigir la rendición es una «patología recurrente» de la política estadounidense.
Por su parte el New York Times publica un artículo titulado «El bloqueo a Irán pone a prueba qué bando puede soportar más dolor», dice que el objetivo del bloqueo es poner a prueba qué bando soporta más dolor económico. La estrategia de Irán es librar el conflicto en los mercados globales, apostando a que su tolerancia al sufrimiento político es mayor que la de Trump, especialmente si los precios del petróleo siguen subiendo (algunas proyecciones a 175 dólares por barril) antes de las elecciones de mitad de mandato en EE. UU.. La guerra ya está entrando en su séptima semana. El riesgo es que si el bloqueo se prolonga, Irán podría reaccionar atacando instalaciones energéticas en estados árabes vecinos (Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudita). El artículo señala que Richard Haass, exfuncionario de seguridad nacional, sugiere combinar el bloqueo con una estrategia diplomática para lograr que los principales clientes de Irán (China, India, Pakistán y Turquía) presionen al país para ceder a las demandas estadounidenses.
Un artículo de opinión publicado por Financial Times bajo el título «Por qué el tiempo está del lado de Irán» señala que Estados Unidos impuso un bloqueo naval a Irán para forzar su capitulación tras conversaciones de paz fallidas. Esta táctica, sumada al cierre efectivo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, está provocando un alza en los precios de la energía. Irán cree que el tiempo está de su lado, ya que la crisis energética global ha sido calificada como la «mayor amenaza a la seguridad energética global de la historia» y está generando agitación política y económica (como inflación, recesiones y protestas por el combustible en países como Irlanda). El bloqueo se considera contraproducente debido a que aumenta el riesgo de que Irán responda atacando la infraestructura energética vital (incluidas plantas desalinizadoras) en los estados árabes del Golfo, haciendo inviable la vida allí. Además, las opciones militares estadounidenses para abrir el estrecho se consideran complejas e ineficaces.
El Washington Post publicó un artículo bajo la premisa de que «El presidente apuesta a que la presión económica puede lograr lo que las bombas no pudieron». La nota señala que tras el fracaso de las negociaciones de paz en Islamabad, el presidente Donald Trump anunció un bloqueo naval económico del Estrecho de Ormuz para presionar a Irán a aceptar un «acuerdo Tiffany»: la renuncia total a sus programas nucleares y de misiles y el cese del apoyo a sus aliados, a cambio del levantamiento de todas las sanciones. Esta estrategia, denominada «Operación Furia Épica Económica», busca evitar un nuevo conflicto armado y forzar a Irán a transformarse de una «causa» revolucionaria a una «nación» modernizada. EE. UU. prevé que la presión podría conducir al derrocamiento del régimen o a que un nuevo líder, como Mohammad Bagher Ghalibaf, acepte el acuerdo. Sin embargo, el riesgo es que los sectores iraníes intransigentes intenten romper el bloqueo o lanzar ataques, forzando la escalada militar que Trump desea evitar.
Distintos países rechazaron el cierre del estrecho por parte de Estados Unidos
El primer ministro británico, Keir Starmer, insistió en que el Reino Unido no apoya el bloqueo y que «no nos dejaremos arrastrar a la guerra».
Starmer indicó que las operaciones de los dragaminas y los sistemas antidrones desplegados por el Reino Unido en Oriente Medio continuarán, pero no participarán en un bloqueo estadounidense de los puertos iraníes. Considera vital que el estrecho se reabra por completo, ya que en tiempos de paz transita por él alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo.
Por su parte el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que Francia y el Reino Unido celebrarán una conferencia en los próximos días con el objetivo de restablecer la libertad de navegación en el estrecho. Macron reiteró que no se deben escatimar esfuerzos diplomáticos para lograr una solución definitiva a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
Otros aliados de Estados Unidos y potencias internacionales también criticaron la medida de Trump.
Estado español: La ministra de Defensa española, Margarita Robles, dijo que el bloqueo naval previsto «no tiene sentido» y lo consideró «un episodio más en esta espiral descendente».
Turquía: Como aliado de la OTAN, el ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, afirmó que el estrecho debería abrirse «lo antes posible» y que deben entablarse negociaciones con Irán.
China: El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, condenó el plan, señalando que mantener la seguridad y el flujo sin obstáculos del estrecho, una importante ruta comercial internacional, es de interés común, e instó a Irán y a Estados Unidos a no reavivar la guerra.
En una advertencia a Estados Unidos, el Ministro de Defensa chino Almirante Dong Jun dijo:»Tenemos acuerdos comerciales y energéticos con Irán; esperamos que otros no interfieran en nuestros asuntos. El Estrecho de Ormuz está abierto para nosotros.»
