El fascismo abrió las sesiones del Congreso

(*) JORGE GILES
Las cartas están echadas: la dictadura anunció que llegó para quedarse. O estás con Milei o estás contra Milei. No hay grises.
En la apertura de las sesiones ordinarias, Milei sentó las bases de su proyecto de gobierno, para hoy, para mañana y para dentro de cien años: Todo para los ricos, nada para los pobres. Todo para los monopolios, nada para las empresas nacionales.
El mensaje fue tan cruel como sencillo de entender. Estamos en presencia de un gobierno tan anarco-capitalista (como se auto-percibe), como fascista en su ejercicio y en su concepción de poder.
Atacó con despiadada impiedad a sus enemigos colectivos: la casta de pobres y hambrientos que son manipulados por los dirigentes de la izquierda social que trabajan en los comedores populares; la casta de sindicalistas culpables del atraso nacional; la casta de periodistas «ensobrados» que no se disciplinan; la casta de estudiantes secundarios y universitarios que usufructúan la universidad pública; la casta de diputados y senadores que no acatan votar con los proyectos del poder ejecutivo; la casta de gobernadores que lucran con sus pueblos a cambio de sus privilegios; la casta de lo peor del “ser nacional” como Roberto Baradel, Máximo Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa, Pablo Moyano, Juan Grabois. La lista sigue.
Pregunta: ¿quién será el responsable indirecto de los próximos copitos de la muerte que siguen en las sombras? ¿Milei? ¿Bulrich? ¿Macri? ¿Quién?
Al peronismo y a sus más consecuentes aliados, sólo le queda resistir y reconstruirse para volver a poner las cosas en su justo lugar más temprano que tarde, esto es, en orden a la justicia social, a la inclusión, al pleno empleo, a la educación y la salud para todos, a la jubilación digna, al pueblo empoderado.
Milei decidió ir a la guerra y exigió la rendición de los gobernadores primero, para después hacerles firmar la capitulación en el encuentro re-fundacional de Córdoba el próximo 25 de Mayo.
Si se quiere en serio defender la democracia, (pero en serio, no en clave chamuyo tacticista), sólo le queda al Movimiento popular, a sus organizaciones sociales, a sus sindicatos, a los comunicadores honestos, a los gobernadores y legisladores leales a sus pueblos, pasar a la ofensiva. Si nos llaman, aquí estamos.
La memoria no se negocia, son 30 mil nuestros desaparecidos.
Finalmente: son las calles y las plazas llenas, el único camino que le queda a este pueblo que a veces se siente huérfano de representación.
Aquí nadie se rinde. La patria no se vende.
(*) Periodista escritor ex preso político militante peronista