Declaración de la Coordinación de Derechos Humanos de la UNSL (*)
TEXTO LEÍDO EN LA ENTREGA DEL PREMIO MAURICIO LÓPEZ A LOS DERECHOS HUMANOS

Hoy se celebra El Día de los Derechos Humanos, fecha en la que en 1948, la Asamblea
General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos
(DUDH). Un documento histórico que proclama los Derechos inalienables que corresponden
a toda persona como Ser Humano, independientemente de su raza, color, religión, sexo,
idioma, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica,
nacimiento o cualquier otra condición. Disponible en más de 500 lenguas, es el documento
más traducido en todo el mundo.
Los DDHH son para todas las personas sin distinción de raza o religión. Nacemos o
deberíamos nacer iguales ante la Ley y la sociedad, pero aún en el siglo XXI, quedan muchas
tareas pendientes. La injusticia sigue reinando en muchos lugares del mundo, y los DDHH
que en tiempos de Paz, muchas veces se vulneran, durante las guerras son inexistentes.
Los DDHH implican el derecho de todas las personas a tener acceso a la Salud, Educación,
Vivienda y a no ser discriminadas por sus características personales o culturales.
Don Quijote decía a Sancho; “La Libertad amigo Sancho, es el don más preciado que la vida
ha dado al Hombre”. Pero esa Libertad requiere de la igualdad de oportunidades para todos,
que permita una vida digna. Un mundo Nuevo, dejará de ser un Sueño, cuando
comprendamos que las y los demás son también «Nosotras y Nosotros».
La Red Interuniversitaria de DDHH, en donde confluyen todas las Universidades públicas de
nuestro país, expresa en este 10 de Diciembre de 2022, en el día que se cumplen 39 años
de la asunción del primer Presidente elegido constitucionalmente después de que finalizara
la dictadura genocida: “…Si bien no han sido años de armonía o de consensos absolutos, en
todos ellos los conflictos se han dirimido en el marco del estado de Derecho. Aún en
situaciones tan delicadas como las que se vivieron en el año 2001, en la que la
institucionalidad democrática estuvo comprometida, la salida por fuera de la cultura del
“Nunca más” no fue una opción siquiera enunciable. Lamentablemente, hoy tenemos que
decir que LA DEMOCRACIA ESTÁ EN RIESGO.
A poco menos de tres meses del intento de magnicidio que sufriera la vicepresidenta en la
puerta de su domicilio, un sector del bloque de poder reafirma la decisión de arrasar con la
voluntad popular expresada en las urnas, imponiendo su política de criminalización de la
política, a costa de violar los principios fundamentales de la democracia, que tan caro le
han costado al pueblo argentino. No obstante ello, no falta el intento ni los procedimientos
por violar lo conquistado: EL ESTADO DE DERECHO. Sectores sociales de la sociedad
Argentina, se han constituido en verdaderos partidos de poder destituyentes de la
democracia, entre los que se encuentran corporaciones mediáticas que ejercen una
influencia y connivencia con sectores del poder judicial, político y económico que actúan de
modo sistemático para asestar golpes a la democracia; lo ejercen y un sector del poder
judicial lo implementa de modo regular.
Repudiamos el fallo del 6 de diciembre producida por el Tribunal Oral Federal N 2, que
condenó a la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández a “la pena de 6 años de prisión
e inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos por el delito de
administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública”. Este tribunal por
atribución unilateral, se erige en el decisor absoluto del proceso de conformación de los
poderes del Estado, al proscribir el ejercicio del derecho a la participación política que
condena sin pruebas y busca proscribir de por vida de la vida política a la vicepresidenta de
la Nación Cristina Fernández. Este fallo, constituye una clara expresión de la persecución
mediática y judicial que comenzó con el encarcelamiento de Milagro Sala en 2015 y que
tuvo a distintos referentes políticos como blanco, estrategias que se repiten en los últimos
años no solo en Argentina, alcanzando a varios países de la región, fragilizando el sistema
democrático del continente.
Nos sumamos, al repudio, ya expresado por la ciudadanía, organismos de derechos
humanos, gremios y diferentes universidades del país, a la connivencia que quedó a luz de
encuentros entre altos magistrados, funcionarios públicos, empresarios de medios de
comunicación hegemónicos y agentes de inteligencia. Esta connivencia, se hace gracias a
una trama compleja y oscura paraestatal- que deteriora y socava las bases esenciales del
Estado de derecho, nuestra confianza en la justicia, la división de los poderes y la calidad de
las instituciones democráticas. Es decir, atenta contra la independencia e imparcialidad,
necesaria para el funcionamiento de los tres poderes en el marco del estado de derecho.
Como a la ética del desempeño universitario.
Asimismo rechazamos los actos de violencia acaecidos en la última sesión de la Cámara de
Diputados de la Nación, del 1 de diciembre, que impidieron el tratamiento de leyes de
enorme trascendencia para el país como es la creación de ocho nuevas universidades
nacionales; campo al que pertenecemos en la convicción del aporte de las mismas al bien
público y social de las y los argentinos.
Por lo tanto, enfatizamos lo sostenido en el Documento final del Segundo Encuentro de
Educación Superior y Derechos Humanos realizado en La Plata en 2022, respecto de:
“Abogar por una Ley de Medios que democratice el acceso a información fidedigna y el
derecho a la comunicación, así como por una reforma del Poder Judicial que garantice la
igualdad ante la ley. En 2023 se cumplirán 40 años de la recuperación democrática en
nuestro país que aun necesita fortalecerse y en este sentido, las universidades públicas
argentinas alentamos y exhortamos a continuar un camino de construcción democrática
con justicia e igualdad. Tal como se concluyó en la CRES 2018, consideramos que “las
instituciones de educación superior están llamadas a ocupar un papel preponderante en la
promoción y el fortalecimiento de las democracias latinoamericanas, rechazando las
dictaduras y los atropellos a las libertades públicas, a los derechos humanos y a toda forma
de autoritarismo en la región”.
Con este espíritu, haciéndonos eco de las palabras de la CRES 2018, universitarios y
universitarias ratificamos la institucionalidad y el fortalecimiento de los principios
democráticos que nos rigen en tanto el corazón de la democracia se asienta en centralidad
de la igualdad y el gobierno del pueblo.”
La Coordinación Institucional de DDHH de la UNSL adhiere en su totalidad a lo expresado
por la Red y sostiene que a pocos meses de cumplir nuestro 50 aniversario como
Universidad, es nuestro deber institucional reafirmar el compromiso con el sistema
democrático y la construcción de una Conciencia que venza la indiferencia, y permita crear
Sociedades más Justas y Solidarias.
(*) Esp. Ana María Garraza. Coord. Institucional de DDHH – Universidad Nacional de San Luis
