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Política fracasada y fallida, desconcierto, laberinto, espejismo y exitismo son las palabras que usan y repiten Clarín, Infobae y La Nación para explotar al máximo, en clave opositora, la demora en la provisión de la vacuna Sputnik V. Sin embargo, este hecho objetivo no les resulta suficiente para una agitación típica de campaña electoral. De los fantasmas comunistas y soviéticos pasaron ahora a los de La Cámpora.

Los avances que, según trascendidos en el Ministerio de Salud, se registraron para la provisión de un millón de dosis de vacunas Sinopharm, fabricadas en China, una posibilidad que está en la agenda del Gobierno desde el comienzo de la crisis sanitaria, desmiente el relato opositor de una gestión “rehén” y “atada” a la “vacuna rusa”, también llamada soviética por el Grupo Clarín. Para reacomodar la manipulación, se habla de “giro” del presidente Fernández, quien “ahora” busca otros proveedores. El esfuerzo editorial está centrado en estas maniobras, junto con una descarada promoción de los intereses de la empresa Pfizer, lo que da lugar a pensar que el peso de los propietarios del laboratorio, que es la carroña financiera internacional congregada en BlackRock, es más fuerte en Clarín -y no solo- de lo que se conocía. Una frase en una nota de la redactora Guadalupe en La Nación del sábado resume el tono que aplican unánimemente estos medios. Ella tecleó: “Alberto está decidido. Decidido a que no se cumplan sus anuncios”. Es que es cosa de risa, las vidas en juego carecen de importancia. Las operaciones -no risueñas pero sí grotescas- que el domingo 24 puso en marcha Morales Solá, que firmó que la vacunación en la Provincia de Buenos Aires estará a cargo de La Cámpora y no del personal de salud, tuvieron su continuidad coordinada en Clarín, que el sábado llevó el tema a portada, con foto. Convierte en delito que militantes de esa agrupación -y de otras- inscriban a quienes deseen vacunarse, acción que el gobernador Kicillof agradeció porque representa una ayuda necesaria para quienes no pudieron o no saben completar el trámite por internet. Al columnista de La Nación Rodríguez Yebra parece que le dio algo de pudor mantener las afirmaciones de Morales Solá, así que el domingo 31 se “limita” a afirmar que La Cámpora consigue “lugar privilegiado” en la lista. Sobre los anuncios originales del Gobierno y la vacunación, recitó “exitismo”, la misma palabra usada el mismo día por Jastreblansky.

Desde que el proveedor de la Sputnik V anunció la demora no hubo día en que faltara en estos medios el recuerdo de los 5 millones de vacunados en enero de los que había hablado el Presidente. En Infobae, Letjman no ceja en su cruzada contra Putin, a quien llama “líder indiscutido del comunismo mundial”: escribió que el Presidente hizo todo bien sobre la vacuna, salvo el “error implacable” de confiar en el mandatario ruso. A esta estrategia editorial afiebrada contribuyó el ministro porteño Quirós, quien buscó la coartada de la “inestabilidad” en la provisión para su negativa de abrir el registro para vacunarse, una decisión debida a órdenes del comando político extremista de su fuerza política.

Emilia Vexler escribió en Clarín el miércoles sobre el “operativo errático” del Gobierno, en una nota en la que reclama que sea la empresa internacional DHL, y no Aerolíneas Argentinas, la que traiga las vacunas al país. Al lado, Vanesa López publicita al “grupo privilegiado” que en Argentina recibió la Pfizer. La publinota incluye a un supuesto abogado feliz porque “tengo la mejorcita” de las vacunas, y que está “desilusionado” porque el Gobierno no arregló con esa empresa. Mejores publicitas no se consiguen. Como es un asunto liviano, Abascal se pone burlón con el Presidente por “festejar goles antes de tiempo”, para terminar en el mismo reclamo de los patrones del Grupo: ¿por qué no arregló con Pfizer? Peor todavía: repite la pregunta el sábado, exactamente la misma, para desembocar en una posibilidad de cambio de gestión que a BlackRock le vendría fenómeno. El editor pide que las provincias negocien por su cuenta con los laboratorios, desprendiéndose de la estrategia nacional. Es una posibilidad que, según Abascal, mencionó el gobernador mendocino Suárez. Y el autor agrega que Córdoba, Ciudad de Buenos Aires y Misiones deberían negociar directo con Pfizer. Sus líneas parecen un diseño de lo que sucederá próximamente: ¿Qué mejor para un coloso mundial como BlackRock que negociar con gobernantes provinciales amigos? Van der Kooy también reivindica a Pfizer, el domingo 31, y copia y pega la afirmación de Morales Solá: “vacunará La Cámpora”.

Este canto del pelotón mediático apunta a instalar la consigna del uso electoral de la vacunación: es la forma de encubrir su estrategia, que es comandar la campaña opositora para los comicios de este año. Por eso cada suelto editorial tiene su correlato en un pronunciamiento de Juntos por el Cambio. Todos los protagonistas de este dispositivo de poder saben que un avance positivo de la inmunización ayudará al Frente de Todos. El resto del despliegue editorial opositor se nutre del conflicto en Formosa y las acusaciones contra el gobernador, una figura que les sirve para atacar por igual al Presidente, quien lo elogió enfáticamente meses atrás, y a la Vicepresidenta, porque “Insfrán es Cristina”.

Una parte del espacio queda para la reivindicación de los intereses de los grupos nacionales e internacionales más poderosos: desde el anhelo patronal de un tope a las paritarias de 2021 a la “fuerte suba” del gasto público, pasando por el ya conocido combate a la contribución extraordinaria, y por única vez, para las grandes fortunas. Las y los columnistas se oponen a todas las regulaciones económicas, en una enumeración que comprende el control de cambios, retenciones a exportaciones, las tarifas que las empresas reclaman aumentar a su gusto y hasta el sistema de precios cuidados. Como siempre, estos medios dan oportunidades de constatar su capacidad para alargar la galería del horror periodístico. Una de ellas la aportó la columnista Vanesa López de Clarín, el martes, cuando da cuenta del rechazo a la entrada en vigencia de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en sanatorios “con orientación en valores humanos y cristianos”. Es decir que la negativa a reconocer los derechos establecidos en la norma se debe a “valores humanos”. Otra la sumó también Clarín: un informe internacional sobre corrupción, obviamente desfavorable para la Argentina, llevó la firma de Daniel Santoro, involucrado en las andanzas de la banda Stornelli-Bonadío-D’Alessio. Broche de oro para Morales Solá, en La Nación del domingo 31: en la víspera de la reanudación de la actividad judicial y como notificación a los jueces aliados, obedientes o colonizados, dictamina que la Corte Suprema debe confirmar la condena contra Milagro Sala, elogia a los tribunales jujeños manejados por el gobernador Morales y va a su deseo de fondo, que repite desde hace una década: Cristina Kirchner debe correr la misma suerte.

Comunicadores de la Argentina

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