Niegan salidas transitorias a genocida condenado en causa por desaparición de Mauricio López

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Juan Carlos Alberto Santa María, ex jefe de la División II de Inteligencia de la IV Brigada de la Fuerza Aérea y responsable del centro clandestino Campo Las Lajas (Las Heras), solicitó salidas transitorias mientras sostiene el pacto de silencio. Un dictamen de la Sala IV Cámara Federal de Casación Penal, impartido este martes, desestimó este pedido. Los jueces de Casación Gustavo M. Hornos, Mariano Hernán Borinsky y Javier Carbajo, resolvieron por unanimidad confirmar la decisión al considerar que otorgar la libertad gradual a Santa María sería contrario a la ley, dado que el proceso de reinserción social debe ser un camino progresivo basado en informes técnicos que, en este caso, no avalan su salida. Adicionalmente, Casación descartó planteos de «persecución ideológica».

Quién es y por qué fue condenado

Juan Carlos Santa María Blasón, de 81 años, fue una pieza clave del aparato represivo en Mendoza durante la última dictadura militar. Como jefe de la División Inteligencia de la IV Brigada Aérea en 1976, tuvo bajo su mando estructuras dedicadas al mantenimiento del orden y la ejecución de operativos ilegales.

El comodoro Santa María fue condenado a prisión perpetua en el sexto juicio tras ser hallado responsable del homicidio doblemente agravado, privación ilegítima de la libertad y torturas en perjuicio de Mauricio Amílcar López, primer Rector de la UNSL, secuestrado el 1 de diciembre de 1977 y detenido en Campo Las Lajas. También terminó siendo condenado como jefe u organizador de una asociación ilícita, atribuyéndole múltiples desapariciones en el centro clandestino de detención Las Lajas y otros operativos vinculados a la Fuerza Aérea.

Las Lajas

El predio del campo Las Lajas se sitúa en el pedemonte mendocino a unos 25km de la ciudad de Mendoza. Allí, se instaló un centro clandestino de detención, que testigos aseguran, podría haber sido el último destino de personas detenidas en otros centros como el D2 que es señalado también como centro de paso. En la causa Las Lajas testigos aseguraron que ese era un lugar de exterminio.

Emilio Alberto Luque estuvo detenido en “Campo Las Lajas” en octubre de 1976, en su testimonio, publicado en Lesa Humanidad Mendoza, declaró que a él “lo condujeron a una construcción de chapa donde había muchas sillas con personas vendadas y atadas, dispuestas en un gran círculo. De a ratos, inclinando su cabeza hacia atrás, podía mirar por debajo de la venda: calculó que se trataba de unas quince personas, algunas de las cuales hablaban.” Y que “También a un interrogador que se hacía llamar “el cura” porque se jactaba de “crucificar” a quienes mentían.”

Por su parte, Horacio Oscar Ferraris detenido en 1976 en su casa en San Luis y trasladado a Mendoza vendado y atado de pies y manos en el baúl de un auto, declaró en 2018 que fue torturado “a lo largo de medio día, luego de lo cual lo tiraron a un colchón en el piso. Lo alimentaban y llevaban al baño. No volvieron a torturarlo. Días después lo trasladaron a una casilla de chapa con dos ambientes divididos donde había otros tres detenidos varones. Uno de ellos, el único con el que llegó a hablar, se identificó como Mauricio López, exrector de la Universidad de San Luis. Ferraris lo recordó como una persona muy cordial que trataba de calmarlo y de darle aliento. También hablaron sobre un conocido en común, Esteban Agüero.”

Santa María no es un santo, es un genocida

Junto con el Comandante del III Cuerpo de Ejército Luciano B. Menéndez, uno de los personajes más siniestros de la represión, los integrantes del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea Argentina, Pedro Esteban Jofré, Osvaldo Antonio Padorno Mesa y Juan Carlos Santa María, fueron imputados por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, torturas y robo agravado en 2007, 3 años después de la denuncia ante la justicia federal por Campo Las Lajas.

Fue dos veces condenado a prisión perpetua, la primera vez en el VI Juicio (2018) en la causa por la desaparición de Mauricio Amílcar López y la segunda la causa de desapariciones en el Campo Las Lajas en el marco del IX juicio (2023).

El año pasado, en diciembre de 2025 fue imputado nuevamente, junto a 16 ex militares y policías. Hace unos días quedó procesado junto a 14 de ellos por crímenes contra casi 60 niñas, niños y adolescentes. Las imputaciones habían sido solicitadas desde el 2025, en la que la fiscalía identificó al menos cinco patrones de criminalidad dirigidos contra niños, niñas y adolescentes.

El silencio de los culpables

 “No existen los «exgenocidas»: todos ellos siguen cometiendo delitos mientras no nos digan cuál fue el destino de las y los desaparecidos, ni de los niños y niñas apropiados en la dictadura cívico-militar que, al día de hoy, siguen sin recuperar su identidad”.

El campo Las Lajas tiene una extensión incalculable, aun así, testigos han señalado parcelas determinadas en las que se instaló el campamento que funcionó como centro de las torturas.

Se realizaron rastrillajes e inspecciones impulsadas por distintos organismos en las que, hasta ahora, se encontraron restos de carrocerías enterradas a metros de profundidad y dispuestos como material de investigación.

Santa María, como tantos otros, solicita salidas mientras sostiene un pacto criminal en el que no solo no dicen qué pasó con nuestras compañeras y compañeros sino que esconden la verdad sobre donde están ellos y los nietos que faltan.

A principios de este mes, el cura represor Christian Federico Von Wernich también solicitó salidas transitorias, pero la justicia se las negó. Estos personajes siniestros, piezas clave de la cadena represiva, parecen envalentonados por los discursos negacionistas de Milei y Villarruel, que no son más que una muestra de impotencia frente a una memoria que sigue viva.

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