cropped-calidoscopio.jpg

El humo negro
Aun cae del cielo
Un calor trepa por huesos
Paredes mudas, negras
Escombros tapan calles
Tapan gritos agonizando
El viento acompaña la parca
Cementerios en cada vacío
La costumbre del dolor
Se hace susurros
Un aullido rompe
puntos cardinales
Un hombre seco, sucio
levanta un cuerpo:
Inerte, inocente, lastimado
Le habla, acaricia su frente
Pero el niño ya no escucha
Solo es otro número
En una estadística
Perdida, huérfana de dios.
Sin media luna
Sin cruces
Sin golosinas
Sin juguetes
Sin cumpleaños
Sin pizarrón
Sin cuentos
Sin futuro
Fantasma para el mundo
Hijo, para ese hombre.

MIGUEL MEDINA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *