EEUU ataca Venezuela y secuestra al Presidente Nicolás Maduro
LA VICEPRESIDENTA DELCY RODRÍGUEZ RECONOCIÓ QUE EL PAÍS FUE OBJETO DE UN ATAQUE AÉREO Y ASEGURÓ QUE SE DESCONOCE EL PARADERO DEL PRESIDENTE Y LE PIDIÓ A EE UU QUE DE PRUEBA DE VIDA DE MADURO
El gobierno bolivariano declaró “el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional” y llamó a “pasar de inmediato a la lucha armada“.
«Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista”
Durante la madrugada, aviones militares estadounidenses sobrevolaron de forma sostenida Caracas y otros puntos del territorio venezolano, mientras se registraban explosiones en las inmediaciones de objetivos militares, puertos, aeropuertos y zonas urbanas. Los primeros reportes dan cuenta de múltiples bombardeos aéreos, entre ellos contra la base militar de Fuerte Tiuna, la principal instalación castrense de la capital, y otros puntos estratégicos del país. De acuerdo con un comunicado oficial del gobierno de Venezuela, los ataques se produjeron en “localidades civiles y militares de la ciudad de Caracas, capital de la República, y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira”.
Por otro lado, Donald Trump afirmó en su red social Truth Social que Estados Unidos habría llevado a cabo “con éxito” un ataque a gran escala contra Venezuela y que el presidente Nicolás Maduro habría sido capturado y trasladado fuera del país junto con su esposa, anunciando además una conferencia de prensa en Mar-a-Lago. Estas declaraciones forman parte de la ofensiva política y propagandística del imperialismo estadounidense y deben ser tomadas como tales. De confirmarse, estamos ante una brutal intervención abierta con su propósito explícito de imponer su designio en Venezuela a fin a sus intereses imperialistas.
Estados Unidos ha movilizado una vasta cantidad de fuerzas militares en el Caribe Sur, como no se veía desde hace décadas, con Venezuela como objetivo directo. La ofensiva neocolonial de la administración de Donald Trump ha dado así un salto cualitativo, expresando una escalada mayor de la agresión imperialista no solo contra el pueblo venezolano, sino contra América Latina en su conjunto. Este ataque militar constituye la intensificación extrema de la política de amenazas, sanciones, bloqueos y “máxima presión”, orientada a imponer por la fuerza un cambio de régimen favorable a los intereses del imperialismo estadounidense
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Donald Trump busca imponer su línea más agresiva y reaccionaria contra Venezuela y la región. Bajo el discurso hipócrita de la “seguridad hemisférica” y la “lucha contra el narcotráfico”, Washington retoma abiertamente la diplomacia de las cañoneras, el chantaje y la militarización. El objetivo estratégico es profundizar brutalmente la condición semicolonial de Venezuela, subordinando su régimen político, su economía y sus recursos estratégicos a los dictados de la Casa Blanca, al tiempo que se intenta disciplinar al conjunto de los pueblos de América Latina.
Con esta agresión militar contra Venezuela, el imperialismo estadounidense busca intimidar a toda la región como parte de su estrategia de control hemisférico, garantizando el acceso privilegiado e irrestricto de Estados Unidos y sus corporaciones a los recursos energéticos y minerales estratégicos, en particular el petróleo, y reforzando su dominio político y militar sobre el continente frente a cualquier forma de resistencia.
