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Caputo ya quemó más de U$D 1800 millones de las reservas para financiar el desarme adelantado de la bicicleta financiera. El ritmo de la crisis se acelera (sube el riesgo país, caen las bolsas) mientras el gobierno se apura a sellar un acuerdo con el FMI. Es una nueva estafa que aumenta el endeudamiento y probablemente se utilice en financiar la fuga de capitales, como ya lo hizo el ministro en 2018. A río revuelto… un sector de la burguesía nacional presiona por una devaluación -como Macri- que pulveriza los salarios y jubilaciones. Desde la izquierda se plantea que la única salida para poner fin a esta decadencia nacional es el no pago de la deuda externa.

Guadalupe Bravo

Guadalupe Bravo

Julio Pérez@Juliomp25

Este lunes, Kristalina Georgieva calificó de “razonable” el pedido del Gobierno por un primer desembolso “considerable”. Se trataría de un primer envío por U$D 8000 millones, un 40% del nuevo acuerdo de endeudamiento por U$D 20.000 millones. La principal directiva del organismo agregó en base a la petición de Milei y Caputo que “se lo han ganado, dado su desempeño», elogiando el brutal ajuste de la gestión libertaria.

La directora gerente del FMI aseguró en una entrevista con la agencia Reuters, que espera cerrar el nuevo acuerdo, antes de las próximas reuniones de primavera del organismo y del Banco Mundial entre el 21 y el 26 de abril.

El ministro de Economía, Luis Caputo, había declarado que pedía más por una razón: “en un acuerdo tradicional se hacen desembolsos a cambio de metas. En nuestro caso ya lo hicimos”, haciendo alusión a haber hecho los deberes que pide el Fondo: medidas de ajuste y austeridad.

El apuro de los funcionarios encabezados por Caputo para que ingresen cuanto antes la mayor cantidad de “dólares frescos” del FMI, es que el Banco Central no para de perder reservas. Este lunes fue la décima jornada negativa para el BCRA que vendió U$D 143 millones y cerró el mes de marzo con un rojo de U$D 2943 millones de pérdida. En lo que va del año ya dilapidó U$D 4.555 millones y las reservas brutas descendieron a U$D 25.052 millones. Ubicándose las reservas netas en un terreno negativo cercano a los U$D 10.000 millones.

Las patas cortas del Plan Caputo 2

El ex ministro de Macri y actual de Milei, Luis Caputo, montó una bicicleta financiera – bonos en pesos con un dólar “estable” (post la fuerte devaluación de diciembre 2023)-, que permitió a los especuladores obtener tasas muy altas en dólares. Con Macri fue similar y por aquel entonces Milei lo denunciaba como una estafa, como una “hipoteca a las próximas generaciones”, un econochanta.

El Gobierno buscó sostener un ancla cambiaria artificial para bajar la inflación. Contener a banqueros y empresarios con tasas atractivas, la “timba financiera”, para que no vayan al dólar mientras descargaba un brutal ajuste a la mayorías para garantizar la motosierra fiscal que pedía el Fondo. En los últimos días, los banqueros y especuladores empezaron a desarmar sus posiciones en pesos y a dolarizarlos ante la creciente expectativa de devaluación, así el BCRA ya lleva 10 días consecutivos quemando reservas. Mientras se escala la crisis econímica, con subas en el riesgo país que hoy superaron los 800 puntos, apareció Maruricio Macri en representación a un sector de la burguesía nacional que presiona por una salida devaluatoria.

Este domingo por la noche Caputo apareció nuevamente en los medios para tratar de calmar el nerviosismo instalado en los «mercados» que se viene expresando en un aumento considerable de los dólares paralelos. El “blue” ya superó los $1300 y la brecha es mayor al 20% con el oficial, algo que que podría trasladarse a precios. Otro problema que se mantiene lantente con la inflación que parece haber entrado en una curva ascendente, se espera que la medición de marzo supere a la de febrero.

En pleno año electoral por delante, Milei y Caputo buscan cerrar el nuevo programa con el FMI y llegar a octubre sin sobresaltos. El Fondo lo sabe y también juega con eso para obtener el máximo rédito posible de este nuevo programa, el apoyo político no es gratis. Lo que hay que empezar a cuestionar es ¿quien va a pagar esa nueva fiesta de endeudamiento y fuga?

Esta vez puede ser distinto, no al FMI

La izquierda es el único sector político que plantea abiertamente la necesidad impostergable de rechazar el pacto con el FMI, para poner fin al flagelo que significa para las mayorías sociales vivir bajo la bota de este organismo. Hace ya 7 años que volvió el FMI, de la mano de Mauricio Macri, fue legitimado en el Congreso en 2002 por el peronismo, y este nuevo programa de facilidades extendidas garantizaría al menos 10 años más.

En concreto esto se traduce en la continuidad del ajuste del gasto, que es menor plata para salud, educación, realización de obras públicas, tarifazos en los servicios (luz, gas, transporte, agua), despidos de empleados públicos. Seguir hundiendo las jubilaciones y pensiones, que desde que volvió el FMI perdieron un 50 % de poder de compra. Pero también da vía libre a una nueva ola de privatizaciones de empresas públicas y de reformas estructurales. Y la entrega de bienes comunes naturales considerados estratégicos a empresas estadounidenses, como el litio.

Milei y Caputo preparan este saqueo a escondidas, la oposición patronal de radicales, peronistas y el PRO ya le votaron un cheque en blanco con el DNU 179/25. Por eso, el acuerdo es absolutamente ilegal e inconstitucional. Se toma a espaldas del pueblo trabajador y en contra de sus intereses. Frente a la crisis económica que continúa acelerándose, es momento de organizar una masiva resistencia y movilización en las calles para tirar abajo el pacto de ajuste de Milei y el FMI, avalado por la oposición patronal y los empresarios. Sólo la izquierda propone como salida a esta crisis el no pago de la deuda odiosa, que se sigue pagando sin siquiera haber sido investigada. ¡Las estafas no se pagan!

La nacionalización del sistema bancario y el comercio exterior bajo administración de los trabajadores, son medidas complementarias que permitirían evitar la gran fuga de capitales y las maniobras especulativas, que alimentan las expectativas devaluatorias. Además, se podrían generar créditos baratos para el pequeño comercio y el pueblo trabajador y cuidar el ahorro nacional. Estas medidas forman parte de un planteo que patea el tablero por una salida de fondo, para empezar a planificar la economía desde abajo, en función de las necesidades de las grandes mayorías y no de las ganancias.

Frente a la crisis económica que continúa acelerándose también hay que exigir aumento de emergencia para salarios y jubilaciones. NIngún salario debería ser menor a la canasta básica familiar y ninguna jubilación puede estar por detrás de la canasta del jubilado. La dirigencia sindical ha sido cómplice de este ataque al salario y jubilaciones, es necesario exigirles un plan de lucha hasta terminar con este plan de ajuste, para que las jornadas del 9 y 10 de abril no sea un paro aislado, exigiendo un paro general.

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