1976 – 24 DE MARZO – 2024 48° ANIVERSARIO DICTADURA CÍVICO MILITAR ECLESIÁSTICA EMPRESARIA – 30000 COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS DETENIDAS DESAPARECIDOS PRESENTES !!! MEMORIA – VERDAD – JUSTICIA

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«EN LA POLÍTICA ECONÓMICA DE ESE GOBIERNO DEBE BUSCARSE NO SOLO LA EXPLICACIÓN DE SUS CRÍMENES SINO UNA ATROCIDAD MAYOR QUE CASTIGA A MILLONES CON LA MISERIA PLANIFICADA» CARTA ABIERTA DE UN ESCRITOR A LA JUNTA MILITAR – 25/3/1977 – RODOLFO WALSH (DETENIDO DESAPARECIDO ESE DÍA MIENTRAS ENTREGABA LA CARTA)

EN LA PROVINCIA DE SAN LUIS SE REALIZARON ACTIVIDADES CONMEMORATIVAS EN DISTINTOS LUGARES DE LA PROVINCIA: VILLA MERCEDES, MERLO, EL TRAPICHE, CIUDAD DE SAN LUIS. LA MANIFESTACIÓN QUE HABÍA COMENZADO EN LA EXPLANADA DEL RECTORADO DE LA UNSL, SE DIRIGIÓ AL ACTO CENTRAL, PREVIO ACTO EN LA VEREDA DEL MUHSAL , LUGAR EN EL QUE FUNCIONÓ UN CENTRO CLANDESTINO DE DETENCIÓN Y ERA LA JEFATURA CENTRAL DE LA POLICÍA PROVINCIAL.

LUEGO EN LA PLAZA PRINGLES DE SAN LUIS, LA ASAMBLEA PERMANENTE POR LOS DERECHOS HUMANOS CONVOCÓ, UNA VEZ MÁS, A LA CONMEMORACIÓN DE LA FECHA DE INICIO DEL GOLPE CÍVICO MILITAR ECLESIÁSTICO EMPRESARIAL, LA ACTIVIDAD SE DESARROLLÓ CON UNA NUTRIDA CONCURRENCIA.

CON INTERVENCIONES ARTÍSTICAS: «NORTE LIBRE», INTERVENCIÓN POR ABUELAS, JÓVENES UNIVERSITARIOS HACEN INTERVENCIÓN PORQUE TODAVÍA FALTAN NIETAS Y NIETOS. JOSÉ VECINO DEL B° LA REPÚBLICA LEYÓ UN ESCRITO SOBRE LAS ACTIVIDADES DE VECINAS/OS DESDE EL PROGRAMA DE ALFABETIZACIÓN RAÍCES. INTERVENCIÓN DE PIBAS Y PIBES DE SUENA EL BAJO «EL ARTE NO ES DELITO» DENUNCIANDO AL SISTEMA QUE PERSIGUE EL ARTE POPULAR.

PALABRAS DEL ESCRITOR SOBREVIVIENTE DEL TERRORISMO DE ESTADO PATRICIO «PATO» TORNE

COMPAÑERAS, COMPAÑEROS, AMIGOS MILITANTES, ORGANIZACIONES

Por estos días me habita la rabia, una rabia inmensa que es difícil de disimular. Yo se que la rabia no es buena consejera, pero también se que la resignación es la derrota del espíritu.

No es necesario enumerar la serie de canalladas que están ocurriendo propiciadas desde el gobierno nacional y sus cómplices, y no se hace necesario enumerar, porque todos somos víctimas de cada una de las medidas que se toman, y queda al descubierto que, en nombre de la democracia, puede ejercerse la más violenta dictadura. Los hechos hablan por si mismo y no hay retórica capaz de disimularlo.

Ahora bien, si los hechos son los que son y no necesitan enumerarse, es posible entonces que alguien pueda responder: Dónde están los empoderados que hasta no hace mucho daban la vida o se comían el mundo con grandes anuncios? Dónde la dirigencia comprometida? Se terminó todo eso cuando terminó el gobierno de Cristina? Dónde quedó aquella consigna que decía “si la tocan a ella nos tocan a todos”? Resultó ser que a ella la tocaron, la ultrajaron y hasta atentaron contra su vida y todo siguió como si nada.

Tengo la sensación que el empoderamiento sólo sirvió para alcanzar una migaja del poder o hacerte sentir que la política es un limbo celebratorio mientras estás en el gobierno, para volverte a tu casa cuando ya no se sigue ganando y sólo quedan estertores en las redes sociales.

Nosotros, nuestra generación, la de los gloriosos 70, los sobrevivientes, estamos chapoleando en el barro de una frustración que es más amarga que el cianuro. Tal vez sea hora de no seguir romantizando un mundo que tiene que ver más con la esperanza que con lo que hay. Dejar, por ejemplo,  de ver una juventud a la que llenamos de dones y comprender que, en su gran mayoría, ha venido sirviendo para alimentar al monstruo enemigo; una juventud que no está en condiciones de leer 10 líneas seguidas; que fuera del teléfono y las redes es como el murciélago a pleno sol; una juventud que, como se ha visto, es la que votó a este esperpento, esperpento que seguimos subestimando y no somos capaces de entender que con “memes” no lo vamos a combatir; que sin una dirigencia comprometida no vamos a sacar al campo popular de su miseria y, discúlpenme, pero creo que esa dirigencia no existe, ya que con las excepciones nunca alcanza. Lo que hay son sujetos políticos que se “adaptan” a los tiempos y a las negociaciones. El enemigo, mientras tanto, sabe muy bien como aprovechar la democracia para gozar de lo que siempre gozó, ya sin necesidad de los militares. Una democracia que se conquistó con las luchas populares, pero nunca fortalecimos lo suficiente como para librarnos o juzgar y castigar a los negacionistas y la abundancia de traidores que nos sacan ventajas.

Será que todavía seguimos creyendo que en política “el amor vence al odio”?. Si es así, que se abran todas las puertas de la resignación y la derrota, porque entonces nos quedamos con consignas que hacen más a lo religioso que a lo político. En política, llegado el estado en el que estamos, si no aprendemos a odiar al enemigo, saber de lo que es capaz, te pasa por encima e intentará que no queden rastros de tu paso por la vida (eso es lo que intentan hacer con el negacionismo y nuestra trágica historia).

Los organismos de DDHH también han sufrido una corrosión que los ha dejado en un estado de sobrevivencia a duras penas. Recuerdan aquellos años en que era imposible conseguir lugar en las salas de los tribunales para observar como se juzgaba y condenaba a los criminales; la gente se agolpaba en las calles donde sucedían los juicios y cada condena era un grito ensordecedor y celebratorio. Hoy en día, a los juicios van los querellantes y algunos familiares, ya son pocos a los que les interesen estos juicios. Los organismos, a su vez, recibieron a los hijos y familiares de las víctima de la dictadura, y algunos de esos hijos eligieron ser funcionarios de distintas áreas de un sector político en el poder, y eso no está ni bien ni mal, el problema es que la política se fue degradando ayudada por los medios de difusión y, por relación transitiva, esto afectó a todos los organismos y, por si fuera poco, varios notables de esa camada dejaron al descubierto que “ser hijo de” no garantizaba estar a la altura de la circunstancia, del mismo modo en que nosotros fuimos testigos que ser abogado querellante en los juicios, tampoco garantiza ser representante del campo popular, ya que, cuando no se transformaron en intendentes próximos a la derecha negacionista, terminaron siendo custodios de las espaldas de una esposa candidata a la intendencia del mismo sector de derecha. Todo esto, obviamente afectó severamente la credibilidad de los organismos que tanto hicieron por resguardarnos y juzgar los crímenes de lesa humanidad.

Si, yo se bien que la rabia no es buena consejera, pero resignarse o dejar que todo siga su curso sin al menos decir algo, es sentirme derrotado y, justamente, por la memoria de los 30 mil compañeros desaparecidos, no quiero conceder, resignarme o sentir que me derrotaron.

Ojalá estas palabras, más que para congraciarse o enojarse, sirvan para algo que aporten al campo popular y su resistencia.

-Patricio Torne-

MENSAJE ASAMBLEA PERMANENTE POR LOS DERECHOS HUMANOS

A 48 años del golpe genocida, los organismos de Derechos Humanos, las Organizaciones
Sociales, Gremiales y Políticas nos encontramos una vez más en cada rincón del país en una
nueva jornada histórica de ejercicio de la memoria para repudiar el golpe de Estado más
sangriento de la Argentina y recordar a sus víctimas.
Cada Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia nos movilizamos en todo el país.
Siempre dijimos, y así ha quedado demostrado ante la historia, que la dictadura dañó a toda la
sociedad: a miles de familias con las desapariciones forzadas y a todo el pueblo con la miseria
planificada y sus consecuencias. Ese 24 de marzo de 1976 los militares fueron el brazo
ejecutor de un golpe de las corporaciones nacionales y extranjeras. El horror se desplegó para
perseguir y destruir toda resistencia. Más de 750 centros clandestinos de detención, tortura y
exterminio, desapariciones forzadas, asesinatos, vuelos de la muerte, apropiaciones de bebés,
delitos sexuales, encarcelamientos, robo de bienes… El miedo, instalado en las fábricas
militarizadas y en la feroz persecución a sus comisiones internas, contaba con la propaganda
de la prensa de las corporaciones mediáticas, que a las masacres las llamaba enfrentamientos,
mientras que a los delitos de lesa humanidad les garantizaba el silencio.
El Plan Cóndor criminal de Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina invadió la
región bajo órdenes de las embajadas de Estados Unidos. Una cúpula de la Iglesia que,
cuando no era parte del terror, elegía ser parte del silencio. Una Triple A que precedió al golpe,
anticipando lo que iba a ser.
Se utilizó el terror para disciplinar al pueblo: 30.000 personas detenidas desaparecidas, 10.000
presas y presos políticos y miles de exiliados. Hoy y siempre reivindicamos todas sus luchas,
que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad desde
diversos espacios de participación política, sindical, estudiantil y social, luchando por ideales de
libertad, igualdad, solidaridad y justicia social. Los 30 mil compañeros y compañeras están
presentes, en cada brazo joven que alza una pancarta, en los pañuelos blancos, en cada lucha
del pueblo argentino, en cada uno de quienes seguimos peleando para que alguna vez todo
sea como lo soñamos.
Durante la dictadura genocida la deuda externa creció más de un 300%. Los que se
beneficiaron con esta política fueron los principales grupos económicos a los que se les
estatizó su deuda privada y que, además, se vieron favorecidos en las décadas siguientes por
las presiones del Fondo Monetario Internacional para que los sucesivos gobiernos avanzaran
en la flexibilización laboral, el achicamiento del Estado y la destrucción de la salud y la
educación pública. Estos empresarios, responsables también del genocidio, condenaron a
nuestro pueblo a la pobreza y al hambre por generaciones, e incluso en muchos casos,
participaron directamente en secuestros, desapariciones forzadas y asesinatos. Tras cuatro
décadas de democracia, los mismos grupos siguen causando el mismo hambre. Impunes de su
responsabilidad de ayer y de hoy por la misma corporación judicial que persigue y encarcela a
referentes populares.

Quienes están en las fotos, banderas, remeras, carteles y en nuestra memoria son quienes
recordamos hoy y siempre. Son nuestros familiares, nuestros compañeros y compañeras. Son
a quienes extrañamos, reivindicamos y, en su mayoría, seguimos buscando, porque 48 años
después del golpe miles y miles de cuerpos siguen desaparecidos. Los pactos de silencio nos
siguen impidiendo saber dónde están y también que cientos de personas nacidas en cautiverio
en los centros clandestinos conozcan su identidad. ¡Exigimos la apertura de los archivos que
todavía siguen clasificados y que se termine la impunidad de los genocidas que en gran parte
todavía siguen libres o aprovechando la prisión domiciliaria para pasear impunemente!
Resistimos y nos organizamos aún durante los años más difíciles. A pesar de la falta de
justicia, miles de familias presentamos habeas corpus para saber dónde estaban quienes eran
víctimas de la desaparición forzada, con el compromiso de abogados y abogadas del campo
popular. Eran rechazados. Cuando esperábamos que un juez o jueza pidiera explicaciones
ante una búsqueda, nos cerraban las puertas, salvo en honrosas excepciones. Pero a la
desesperación y a la falta de respuestas, se sumó que quienes denunciaban las
desapariciones, en muchos casos, pasaron a ser víctimas. Por eso, hoy también recordamos a
las fundadoras de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, a familiares, a abogados, abogadas
y militantes de organismos de derechos humanos que fueron víctimas de la desaparición
forzada por resistir a la dictadura.
Hubo una corporación judicial al servicio de la persecución política del terrorismo de Estado y
de la apropiación de niños, niñas y bebés, dirigida por grupos económicos que financiaron el
terror, se beneficiaron con él y además armaron mecanismos para garantizarse la impunidad.
Décadas después las estrategias de persecución y violencia política e institucional han
cambiado sus metodologías y protagonistas. Los grupos de poder ya no utilizan a las Fuerzas
Armadas para condicionar según sus intereses y necesidades a los sectores populares y al
sistema democrático, sino directamente al sistema judicial, transformado hoy en una
corporación más, a través de una feroz estrategia de persecución contra opositores políticos y
luchadores sociales.
Ya llevamos más de 45 años buscando a nuestras nietas y nietos desaparecidos. En diciembre
último tuvimos la dicha de encontrar a dos de ellos. Pero faltan cientos todavía. Todos y todas
víctimas de la práctica sistemática de apropiación de bebés desplegada por el terrorismo de
Estado. Niñas y niños que recién nacidos fueron arrancados de los brazos de sus madres, les
cambiaron el nombre, les borraron su historia familiar y, así, les negaron el derecho a la
identidad, fundamental para tener una vida en libertad.
Nacidos en cautiverio en las siniestras maternidades clandestinas de la dictadura, o
secuestrados junto con sus padres y madres, estas personas tienen hoy más de 40 años de
edad. Algunas quizá sospechan que pueden ser hijas de desaparecidos, otras no: lo importante es que todas y todos las ayudemos a conocer la verdad. Si su identidad está vulnerada,
también lo está la de sus hijas e hijos: niños, niñas, adolescentes y jóvenes que, al igual que
sus padres, tienen derecho a saber su historia.
Es el derecho de sus Abuelas, que los buscaron sin cesar desde el primer momento y cientos
de ellas fallecieron sin poder abrazarlos. Hoy sus familias los siguen buscando: sus hermanas y
hermanos, sus tíos y tías, sus primos, muchas nietas y nietos restituidos que han tomado la
posta de la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo y buena parte de la sociedad que asume
como propia esa búsqueda porque sabe que es colectiva y profundamente reparadora, como lo
demuestra la ola de felicidad que se desata cada vez que anunciamos una restitución.
La crueldad de la apropiación se agrava con el paso del tiempo: encuentros truncados, la
verdad oculta, la desesperante incertidumbre de tener un desaparecido o desaparecida viva en
la familia, el daño psicológico causado a sus víctimas, la mentira alrededor de ellas…
Llamamos a todas y todos los que sepan algo, o conozcan a alguien que pueda ser hijo de
desaparecidos, a que se acerquen a Abuelas. Que ayuden a romper ese muro de silencio de
tantos años. No es pasado, es presente. El delito de apropiación, hasta tanto no sea
esclarecido, se sigue cometiendo, día tras día, hora tras hora.
Todas y todos tenemos derecho a nuestra identidad. Y este derecho, que nos ha llevado
décadas para que sea plenamente reconocido y comprendido, es irrenunciable e intrínseco a la
vida en democracia. Para las personas que permanecen con su identidad falseada, para sus
hijas e hijos, para sus familias biológicas que los siguen buscando, la dictadura aún no terminó.
Necesitamos encontrar a esas 300 nietas y nietos. Necesitamos toda la ayuda posible.
Necesitamos abrazarlos y que sepan la verdad.
Necesitamos también reconocer el trabajo incansable de la Asamblea Permanente por los
Derechos Humanos Regional San Luis, que el pasado 17 de febrero cumplió 40 años de su
creación. Desde el 2005 la APDH regional San Luis funciona como nodo de Abuelas de Plaza
de Mayo, buscando restituir a los y las nietos y nietas apropiados y apropiadas por la última
dictadura argentina. En nuestra provincia, logramos condenar a 33 represores, en un total de
tres juicios de lesa humanidad, fruto de la lucha de esta Asamblea en conjunto con familiares,
abogados, y sobrevivientes del terrorismo de Estado.

Porque a 48 años del golpe cívico-eclesiástico-empresarial y militar genocida, seguimos
peleando contra la impunidad de ayer y de hoy, frente al negacionismo naturalizado y
promovido por figuras como el actual presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria
Villarruel. Gritamos bien fuerte, “¡30.000 detenidas y detenidos desaparecidos presentes!”.
La lucha por los desaparecidos es un puente entre las banderas históricas que nuestro pueblo
levanta desde los orígenes de la nación hasta nuestro presente. Es la que da sentido y explica la que llevan adelante los sindicatos que reclaman salarios y trabajo digno y paritarias sin
techo; la de los desocupados y los jubilados; de los trabajadores la economía popular; la de los
pueblos originarios y las comunidades campesinas en defensa de nuestras riquezas naturales y
contra el saqueo de las mineras y los agrotóxicos; la de las compañeras que gritan “ni una
menos”; las luchas del colectivo LGBTQI+, la de las madres y las organizaciones sociales y
comunitarias que claman que “paren de matar a los pibes de los barrios”; la de quienes
peleamos por educación, salud, vivienda y una patria para todos.
Desde la APDH repudiamos profundamente la dictadura del hambre a la que nos está
sometiendo el Gobierno Nacional, avalado por Gobiernos provinciales como el de Claudio
Poggi en San Luis, dejando a más del 50% de la población bajo la línea de pobreza.
Del mismo modo, en manos de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich se está llevando
adelante un plan de criminalización, represión y persecución a quienes sostienen militancia en
cada territorio. Son los mismos que iniciaron este plan hace 48 años y hoy se nos presentan
con aires de cambio. Son la real casta que ha llevado a nuestro pueblo históricamente a la
oscuridad. Son ellos quienes se llevaron la vida de les 30.000. Son elles quienes firmaron la
carta a Massera. Son elles quienes nos endeudaron a más de 100 años. Son los mismos de
siempre.
Repudiamos asimismo el rol que están cumpliendo los Medios Masivos de Comunicación,
dando lugar a discursos de odio explícitos hacia los y las 30.000 compañeros y compañeras
detenidas – desaparecidas y hacia quienes hoy levantamos sus banderas y las hacemos carne
a partir de la militancia cotidiana. Bien lo vimos en 1978, cuando el grupo Clarín, La Nación y
La Razón se hicieron de Papel Prensa en complicidad con el Gobierno de facto. A 42 años de la
Guerra de Malvinas, no podemos olvidar el relato que era difundido por estos mismos medios,
que ejercieron una verdadera acción de propaganda a favor de la visión triunfalista del gobierno
militar, mientras cientos de jóvenes eran sacrificados. Sostenemos nuevamente: El Golpe fue
CÍVICO, ECLESIASTICO, EMPRESARIAL Y MILITAR.
Repudiamos la brutal agresión contra una integrante de H.I.J.O.S.. Este atentado vuelve a
poner en riesgo los avances consagrados en materia de derechos humanos a lo largo de
cuarenta años de democracia. Los más elementales de ellos, la vida, la integridad, la libre
expresión se encuentran amenazados y violentados.
Es preciso señalar que desde la instalación de la Libertad Avanza como una fuerza con
representación política e institucional, se han reiterado y ampliado los discursos de odio y el
cuestionamiento a las políticas de igualdad, de inclusión social y de Memoria Verdad y Justicia.

Hemos denunciado la vandalización de carteleras, monumentos y emblemas vinculados con la
historia de los Organismos de Derechos Humanos, sin que el Presidente de la Nación u otros
sectores de la mencionada agrupación política expresen su preocupación o repudio.
La misma actitud observamos ante el atentado que sufriera la entonces Vicepresidenta de la
Nación Cristina Fernández, sin que las fuerzas políticas hoy oficialistas expresaran con energía
su desagravio o repudio.
La naturalización de la violencia política, los mensajes injuriosos del propio Presidente de la
Nación hacia referentes opositores o disidentes, la reivindicación de los crímenes de lesa
humanidad, las actitudes y amenazas sistemáticas de represión, genera un clima propicio para
la génesis y el crecimiento de acciones criminales como la agresión física sufrida por la
compañera de H.I.J.O.S.
Llamamos al conjunto de las organizaciones sociales, sindicales y políticas democráticas y a la
sociedad toda a estrechar filas para frenar esta escalada de violencia que pone en grave riesgo
la convivencia pacífica de nuestro pueblo.
NUNCA MÁS AL ODIO, NUNCA MÁS A LA VIOLENCIA POLÍTICA

Rechazamos además el genocidio que Israel en conjunto con Estados Unidos están llevando a
cabo en Palestina. Gritamos hoy más que nunca PALESTINA LIBRE YA!!. Ese plan imperialista
llevado a cabo por Israel y con el apoyo de la OTAN y de los grandes poderosos del mundo es
el mismo plan genocida que llegó a Latinoamérica con el Plan Cóndor, con medidas
económicas que llevaron al endeudamiento histórico de los pueblos latinoamericanos,
llevándose la vida de miles de compañeros y compañeras.
Hoy nos encontramos en una profunda crisis multidimensional, donde el 1% de la población
mundial concentra más del 82% de la riqueza producida mundialmente. En ese marco,
sostenemos que el acuerdo con el FMI legitima una deuda ilegal que se multiplicó durante la
dictadura, y sólo traerá más ajuste para las mayorías trabajadoras y populares. Siguen atando
al país a este mecanismo de dependencia, saqueo y explotación, que tuvo su primer gran salto
durante la última dictadura militar y fue convalidado luego por los gobiernos constitucionales
neoliberales.
A 48 años del golpe genocida, volvemos a ocupar las calles de todo el país para recordar a
quienes dejaron su vida por la construcción de un mundo mejor, donde todos y todas podamos
vivir dignamente. Hoy tomamos su lucha como faro y colectivamente gritamos más que nunca:
30.000 DETENIDES DESAPARECIDES PRESENTES AHORA Y SIEMPRE!!!

Tomamos las palabras del Dr. Rodolfo Yanzón, abogado querellante en los juicios de la ESMA
cuando manifiesta “No hay fuerza más ecuménica que la memoria colectiva, no hay motor más
visceral en la historia reciente que la resistencia social”.
Y en palabras de Taty Almeida: “La única lucha que se pierde es la que se abandona. Y eso
vamos a seguir gritando en esta nueva marcha para refundar la memoria”.
CONTRA LA DICTADURA DEL HAMBRE ESTAMOS ACÁ, PARA SEGUIR EXIGIENDO
MEMORIA VERDAD, JUSTICIA!
NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS!
30.000 COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS DETENIDAS DESAPARECIDOS PRESENTES AHORA Y
SIEMPRE!!!!

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