Bolivia: Contra el derechista Rodrigo Paz así es la rebelión obrera, campesina y popular

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La enorme movilización que recorre el país hermano viene creciendo a pesar de la represión y las amenazas. En las calles, con la huelga general indefinida y los bloqueos, se puede derrotar al gobierno de derecha.

1. Bolivia atraviesa una de las crisis sociales y políticas más profundas de los últimos años. Marchas, bloqueos y una huelga general indefinida dominan el escenario, con el grito de “¡Fuera Paz!” marcando la tónica del descontento popular contra el gobierno de Rodrigo Paz Pereira, que viene aplicando un ajuste feroz al servicio de los empresarios y el FMI. En solo seis meses, el actual presidente derechista lanzó políticas de ajuste: suba generalizada de combustibles; despojo de tierras a campesinos e indígenas; privatización de empresas públicas; endeudamiento; reducción de impuestos a grandes empresarios y saqueo de los bienes naturales comunes.

2. Entre esas medidas está una suba enorme de los combustibles, un gasolinazo, que golpea las condiciones de vida del pueblo trabajador y a la economía en su conjunto. A esto se sumó en las últimas semanas la movilización masiva de campesinos y pueblos originarios contra llamada ley Marinkovic (ley 1720) que facilita la conversión de la pequeña propiedad en mediana propiedad, lo que las convierte en embargables, permitiendo que los grandes terratenientes y latifunditas se terminen quedando con las pequeñas propiedades campesinas.

3. Las protestas se desarrollan en todo el país, con más de 70 bloqueos de rutas y caminos en distintos puntos del territorio nacional. Se movilizan trabajadores, campesinos, maestros, sindicatos, juntas vecinales y organizaciones indígenas. La Central Obrera Boliviana (COB), la CSUTCB y la Federación Tupaj Katari, entre otras. Las organizaciones marchan este lunes a la ciudad de La Paz, a exigir la salida del presidente derechista.

4. La respuesta estatal fue la represión. El 16 de mayo, la brutalidad policial y militar dejó al menos 4 personas asesinadas. El gobierno intentó justificar la represión como un “operativo humanitario” para “dejar pasar ambulancias” y alimentos. Sin embargo, el repudio social es masivo. Los asesinatos solo hicieron que creciera la bronca. Tras la represión del sábado se llamó a una masiva marcha este lunes 18 desde la ciudad de El Alto hasta la ciudad de La Paz donde se encuentra el centro del poder político exigiendo la renuncia del presidente.

A la cabeza de trabajadores mineros, fabriles y del magisterio se profundizaron en el dia de ayer las protestas a lo largo y ancho del país. El Gobierno intenta responder con represión pero ha sido derrotado en las calles de La Paz y el Alto por una resistencia popular que hizo retroceder a las fuerzas policiales y militares.

La alianza obrero y campesina asedia al gobierno y hoy hay establecidos mas de 80 bloqueos con tendencia a seguir creciendoLa alianza obrera y campesina se potenció con la incorporación de sectores populares encabezados por las Juntas Vecinales de El Alto y la Confederación de Trabajadores por Cuenta Propia. Las bases levantan la consigna de ¡Fuera Rodrigo Paz! ¡Que renuncie el gobierno incapaz!

El oficialismo perdió toda fuerza y legitimidad para convocar a negociación alguna. Se desafia con enérgica fuerza el poder de los ricos, de las petroleras y agroindustria, de los bancos y oligarcas, de la intervención de EE.UU y su gobierno títere. Este movimiento se convierte objetivamente en una insurrección de las mayorías explotadas y oprimidas.

El Gobierno entró demasiado pronto en la zona de desastre y entró en una erosión acelerada de su legitimidad.

El país entra una vez más en un terreno de la “dualidad de poderes”. Volvemos a ver la existencia entre un Estado burgués (restaurado por Paz) y un poder popular que se resiste a obedecer.

En suma, el Gobierno conserva el aparato estatal, pero muy desorganizado y débil; los sindicatos recuperan su capacidad en la calle junto a movimientos sociales, vecinales e incluso de jovenes universitarios que ocupan objetivamente el centro del tablero. Pero también por derecha, Tuto Quiroga intenta capitalizar el desgaste, mientras el malestar popular se multiplica sin una conducción única.

Las propias direcciones sindicales sacan conclusiones después de haber pactado con el gobierno en el mes de enero, en aquella oportunidad luego de los acuerdos recibieron las implacables criticas de las bases campesinas que comenzaron a desconocer a sus dirigentes; representantes de la provincia Omasuyos atacaron a chicotazos el automóvil en el que se encontraba el ejecutivo del ente matriz de los trabajadores, incluso la COB debió autocriticarse públicamente y es por eso que hoy, exigen la renuncia de Paz sin ningún tipo de condicionamiento.

Las bases de la COB con la alianza obrera y campesina demuestran que tienen una fuerza descomunal y pueden darle carácter formal al poder dual que en las calles existe.

Hora a hora, minuto a minuto, en la medida que aumenta la movilización empieza a estar mas claro que se puede derrotar toda la ofensiva imperialista e interventora de EE.UU y su gobierno títere. Se puede no solo luchar por las reivindicaciones económicas, sino, por el poder político de las instituciones de la clase trabajadora. El poder para la alianza obrera y campesina. En concreto, el próximo período es el de hacer consciente la lucha por el gobierno de la COB, organizaciones campesinas, organizaciones barriales y juveniles.

Por eso, mientras declaramos la huelga general hasta la caída del gobierno, debermos preparar al mismo tiempo el programa obrero, popular y campesino de solución a la crisis en contraposición directa al programa neoliberal que aplica Paz.

El PIB de Bolivia es producto del trabajo de las mayorías explotadas y oprimidas. Quienes absorben la inmensa mayoría de las ganancias de esa riqueza no es la clase trabajadora que la produce, sino la oligarquía, burguesía e imperialismo. Esa élite bancaria, agroindustrial, latifundista, de las farmacéuticas y petroleras que no pretenden pagar ni un centavo de la crisis pone la ganancia extraída en refugios financieros del exterior. Esto no es aportar, sino saquear. Es necesario establecer un duro impuesto a estas saqueadoras, recuperar la riqueza del propio trabajo al servicio del país y desarrollar el monopolio del comercio exterior, un plan superior de desarrollo popular.

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