Vero Bailone

La querida Vero ya no es parte de este mundo, aunque, seguramente, ha de quedarse definitivamente en el corazón de los seres más sensibles, las mujeres y los hombres de una sociedad que la vieron luchar por sus ideas, y transformarse en un emblema resignificando el rol de las mujeres, esas que son capaces de comprometerse e ir hasta las últimas consecuencias. Cuando asumió como vice intendenta ya padecía la enfermedad que terminó llevándosela, sin embargo, ella no dejó su compromiso, y hasta el último instante de sus fuerzas, Vero estuvo al frente, cumpliendo cabalmente con ellos. Es probable que, por esto, la imagen que perdure de ella, no sea la de esa hermosa joven llena de vida y alegría con la que la conocimos muchos de nosotros, sino esa mujer delgada, con gorros o sombreros y un parche en uno de sus ojos, igual que un amazona luchando por la vida, y con un halo de dignidad magnífica.Vero representa a esos jóvenes que hicieron carne la consigna que dice que la patria es el otro, y desde ese lugar fue uno de los baluartes que posibilitaron y ejercieron el compromiso asumido por decena de jóvenes que apostaron a la militancia y hoy son gestión del gobierno municipal.No fui amigo personal de ella, apenas si nos cruzamos un par de veces en las fiestas de esos bares-peñas que surgieron en los últimos años, pero aprendí a respetarla y admirarla en cruce de opiniones en las redes sociales, y porque en esta sociedad donde nos conocemos todos, no es necesario ser íntimo de alguien como ella para saber la inmensa persona que la habitaba. Yo conozco a sus padres, y a ellos sí les hice saber mi admiración y mi preocupación cuando me enteré de su enfermedad.  Del mismo modo en que aquella vez decidí hacer privado un sentimiento, hoy hago público mi profundo dolor por esta pérdida inmensa.En medio de tanto descalabro dando vueltas para regodeo de los militantes que eligen contaminarse de odio, otra vez siento que es el campo popular el que pone los muertos; otra vez siento que mientras los vendepatrias, los que eligen la mezquindad, no cejan en sus intenciones de desestabilizarlo todo, nosotros somos los que lloramos a los mejores. Quiero dejarles mi abrazo, nuestro abrazo, porque escribo en nombre de los de la Gral Paz, a toda su familia, su compañero, su hijo; a Maxi Frontera y todos los compañeros de la Municipalidad, a sus amigos, a todos los que, como yo, aprendimos a querer a una mujer irrepetible.Que descanses y hasta siempre, Vero querida.
El Pato, Pablo, y el gordo León.

(*) PATRICIO TORNE – EL PATO –

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