Trelew10

Descripcion: Los 19 presos politicos, integrantes de organizaciones politico militares, entregan sus armas a la Marina en la puerta del aeropuerto con la condición de la preservación de su integridad. Fecha del registro: 15 de Agosto de 1972. Lugar del registro: Provincia del Chubut. Aeropuerto de Trelew. Codigo de registro: 02DJORN_t05 Desglose del codigo: Subfondo de Coleccion de instituciones Diario Jornada_periodo 1969 - 1973 Nombre del productor: Diario Jornada Nombre del autor: Emilcer Pereyra Condiciones de acceso: Sin restricciones Condiciones de publicacion y reproducción: Ver acta autorización firmada el dia 17 de julio de 2012 entre Editorial Jornada S. A. y el ANM , en aplicacion del convenio suscripto entre el diario Jornada y el Ministerio de Gobierno y Justicia de Chubut. Notas complementarias: Titulo atribuido por el productor: Fuga de guerrilleros - Aeropuerto. Fecha de publicacion: 16 y 23 de agosto de 1972. Localizacion del negativo original en domicilio del diario Jornada de Chubut: Sobre 2649

Alejandro Ulla, Alfredo Kohan, Ana María Villarreal de Santucho, Carlos Alberto del Rey, Carlos Astudillo, Clarisa Lea Place, Eduardo Capello, Humberto Suárez, Humberto Toschi, José Ricardo Mena, María Angélica Sabelli, Mariano Pujadas, Mario Emilio Delfino, Miguel Ángel Polti, Rubén Pedro Bonnet y Susana Lesgart. Sobreviven María Antonia Berger, Alberto Camps y Ricardo Haidar.

En la madrugada del 22 de agosto un grupo de al menos cuatro marinos: Luis Sosa, Emilio Del Real, Carlos Marandino y Roberto Bravo, despertó a los 19 presos políticos y los sacó de sus celdas. No hubo aviso ni advertencia: abrieron fuego de metralla sobre los jóvenes indefensos. La mayoría murió en el acto, otros fueron rematados en el piso.

Recordemos que la llegada de los presos políticos a la Unidad penal N°6 de Rawson se había producido a partir de junio-julio de 1971. Desde ese momento se había puesto en pie, en la ciudad de Trelew, la “Comisión de Ayuda y Solidaridad con los Presos Políticos y Sociales de Rawson”. Ésta tenía como objetivo central contribuir al apoyo material y moral de los presos y sus familias. Pero también informaba públicamente sobre las malas condiciones carcelarias, criticaba la legislación de excepción y las torturas a las que se sometía a los presos políticos y, en la medida de lo posible, ayudaba a flexibilizar el régimen disciplinario dentro del penal.

La misma era un apoyo muy importante para los detenidos que llegaban de todo el país, entre los que se encontraba también Agustín Tosco y trabajadores de las empresas Fiat Concord (SITRAC) y Fiat Materfer (SITRAM), entre otros. Estos últimos había sido parte de un proceso muy avanzando en la clase obrera: el clasismo cordobés. En el período que estamos reseñando, esa población de presos políticos no paró de crecer, mostrando el carácter represivo del régimen. En septiembre de 1971 había alrededor de 84 presos políticos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN); en abril de 1972 había 240; hacia diciembre de este año eran 275.

LA FUGA

El 15 de agosto los miembros de FAR, Montoneros y PRT-ERP, luego de tomar el control del penal de Rawson, inician el plan de fuga que se ve frustrado por la falta de coordinación con el apoyo externo, que nunca llega a destino. De los vehículos planificados para el uso durante la fuga (2 camiones, 1 camioneta y 1 auto) solo uno ingresa: un automóvil en el cual escapan Roberto Santucho, Roberto Quieto, Enrique Gorriarán Merlo, Domingo Menna, Marcos Osatinski y Fernando Vaca Narvaja, los máximos dirigentes de las organizaciones. Ellos arribarán al aeropuerto y abordarán un avión de Austral que había sido tomado previamente por miembros de las FAR y del PRT-ERP en función de garantizar el escape. Ante las fallas en el operativo del escape y antes de ser rodeados por las fuerzas de la Marina, parten en el avión hacia Chile.

Otro segundo grupo de 19 militantes, que había quedado en el penal, escapa llamando por teléfono a tres taxis. Al llegar al aeropuerto se encuentran con que el avión había partido y deciden realizar la toma del aeropuerto de Trelew. Luego de varias horas de negociación, acuerdan su entrega. Son llevados a la Base Aeronaval Almirante Zar, donde son torturados hasta el 22 de agosto. Esa madrugada, a las 3:30 de la mañana, los hacen salir de los calabozos, formar en doble fila y bajar la cabeza apoyando la barbilla contra el pecho. Unos instantes después, como señalan los relatos de los sobrevivientes, las ametralladoras abren fuego.

Son asesinados 16 de los 19. Sobreviven María Antonia Berger, Alberto Camps y Ricardo Haidar, quienes serían luego asesinados por la dictadura cívico-militar que se inició el 24 de marzo de 1976. Luis Alberto Camps explicará ante el poeta Paco Urondo -publicado como libro bajo el título de La Patria fusilada-: “Para nosotros relatar lo de Trelew es una obligación. Para con nuestro pueblo, por todos los compañeros que murieron allí, que aportaron con su muerte, con su lucha a este proceso”.

Eduardo Luis Duhalde escribió que aquella masacre fue “la piedra fundacional del terrorismo de Estado”. El funcionamiento de la maquinaria estatal presenta, sin lugar a dudas, grandes similitudes. Entre aquellas dos fechas median, sin embargo, los años del tercer gobierno peronista. Años signados por el accionar de la Triple A y otros (muchos) grupos para-estatales. 

El historiador Gonzalo Pérez Álvarez señala que “la masacre de Trelew fue, en primer término, el asesinato selectivo de un importante número de cuadros revolucionarios, de dirigentes nacionales que representaban una parte fundamental de sus organizaciones. Fue también el primer ejercicio donde se puso en marcha todo el aparato del Estado para imponer el terror (…) Se masacró y se generó el miedo. Se ocupó militarmente Trelew, se persiguió a todos y a cada uno. Y se creó una versión de la historia que culpabilizaba a las víctimas. (…) lo único que podía escuchar, una y otra vez, fue que murieron intentando fugarse, en un tiroteo generado por culpa de ellos mismos”.
Agrega, además que “agosto se pinta de Trelew. Y la historia nacional comienza a entender que Trelew es algo más que una nota al pie (…), Agosto y Trelew son el laboratorio del terrorismo institucionalizado”.

La lucha contra la impunidad

En el año 2012, Sosa, Del Real y Marandino los responsables de los fusilamientos fueron condenados a prisión perpetua por el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia, considerando a “la Masacre de Trelew” como un delito de lesa humanidad. Guillermo Bravo, ex oficial naval, fue declarado culpable por la Masacre de Trelew por la corte de Florida en julio de 2022. Bravo declaró que “yo ordené que les tiren (a los prisioneros), no lo pensé y le disparé a todo lo que se movía”. Al ex oficial naval le ordenaron pagar una reparación de 27 millones de dólares en el juicio civil que se le realizó en Estados Unidos. Aún sigue libre en EEUU. El Gobierno de EE.UU. rechazó dos veces extraditar a Bravo para ser juzgado penalmente. En junio de este año el Juzgado Federal de Rawson inició un tercer intento. Aún no hay novedades. los familiares siguen exigiendo la extradición y el castigo a Bravo.

Aquella brutal represión que terminó en 16 asesinatos era parte de un intento de disciplinar al conjunto de una amplia vanguardia obrera y juvenil que cuestionaba el intento de una salida ordenada por parte del régimen militar. Un intento que tenía su expresión formalmente en el Gran Acuerdo Nacional (GAN) lanzado por Lanusse en abril de 1971, luego de la rebelión popular conocida como el Viborazo, también ocurrida en Córdoba.

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